Ir al contenido principal

Entradas

LA DAMA DEL BANCO

La caspa sobre la fuente nazi del yogur con seda de zapato adormece el sueño quemado en el maizal mil aliens se tuestan en ganaderías cubriendo sus ojos vendrá el libertador con su vara de muerte deshecha en hongos y abrirá una dulce mujer de piel esmaltada y mirada de zinc vestida de flores sobre un banco de brasas y circos al norte de la tierra del dragón en el país de las liebres rosa fresca recién nacida de las montañas ahuecando el universo de las posibilidades en la respuesta pálida del crepúsculo gemía el astral la oscuridad obscena como un cadalso de inusitada equidad para vaqueros sin corona y ladrillos somnolientos colgados del mágico y boscoso telón de un tiempo irrecuperable.

Entradas recientes

OPIO

Cae por una escalera el bulto paquidermo huyendo entre la oscuridad hecho cien papeles en pirámides enterradas bajo la hierba sagrada mancha el degenerado bosque de mantas como lápiz eucarístico mataba a su padre y vertía petróleo sobre las sonrisas de Java desde su nave espacial dejó caer la cabeza del gobernador hecha papelitos de sable y la gente aplaudía mientras se masturbaba al cura de la lluvia rayando queso en una cueva frondosa donde la mentira es el opio mas dulce y el amor madura nata apergaminada tiempo feliz de imbéciles laberintos y cuernos de dioses untando el arco iris la avezada vida de dos plátanos y una perra de opio bajo la cadera de cinco enfermos mentales asados en perfume retro.

GRAN BÚHO

El Gran Búho se afeita el garbanzo de la nuca con una bufanda otoñal de alcanfor y Doña Patio haciendo punto gobierna la realidad iluminada por un sol de trece trompetas de gruesa mayonesa. El Gran Búho es el instructor de cuarenta millones de inútiles candidatos a carne procesada y en el lavabo sionista del Barón Mandarina las hijas de la Gran Banca beben de la ubre capitolina contaminada por el amianto. Ya cabalga Moloch sobre las ascuas de un tabernero como cien paredes de rosas podridas y la sombra del reloj deja sus melocotones caídos al estremecedor grito del sacrificado. Yo miro hacia arriba y contemplo los OVNIS más tiernos colgados de tu mano inmisericorde, pálida y verde como una puerta anal emergida del infierno abierta a otro corazón palpitante.

LA MINA DE UN LÁPIZ COMIENZA A RESPIRAR

La mina de un lápiz comienza a respirar en el culo de la funda de un monasterio y son las cuatro y media y las gotas de lluvia se condensan sobre las bragas de una goma Pelikan. Estás muerta como la sal de una antigua loción, dulce como el tambor de una moto en flor, vino el gendarme a traer el sudor de tus pies de mujer. Hay una cena misteriosa en medio de la niebla y un grano en la ceja que se llama José. Si se te ocurre estornudar la vena volará a Fidji y esparcirá tu nombre cristalizado en coral. Hoy es sábado de brisa y en medio del desierto cavo mi propia tumba la tapo con tu párpado no me escuchas no quieres escucharme y por la nuca mentiré, todos sois Danones todos sois manteles hijo putas con corsé.

LO GUARRO EN EL INTERIOR

Ceremony, The (C.Sandre, 2018. SANGUINE)
Lo guarro en el interior ombligo con crema de maní quiero la tos del viento mientras ando por el cenicero y mi lengua está llena de bidones con posibilidades como un ciego jugando al tenis con sus testículos botando sobre una tierra humeante con olor a jengibre se caen al mar levanta el párpado para dragarlo destruiremos los jardines los pianos imaginarios hasta sangrar la llave de plata que abra una cueva junto al mar donde la mujer con cabellos de serpiente baila su arcana danza y el jardinero contempla impasible las llamas de la flota en el horizonte.

VARADO

Una cápsula de inocente sarcófago absorbida por el coño de cinco catedrales con peinetas llega al vientre de la diosa azahar y cantimplora de milagros donde mi abuela catalana camina desnuda sobre una tabla de surf y los fetos llueven dibujando el suicidio de la naftalina golpeando mi cabeza mohosa de setas donde bailan sesenta y seis joteras lesbianas y un cartero de paja destrozado por el cierzo implacable de las rubicundas lavanderas zampadas con patatas cansado por la sobada empanada mental de la multiculturalidad nos suplica por favor un cuarto y medio de guerra civil con ajo para conducir hacia el crepúsculo sudando cursos de carretillas y una pastilla de jabón sangrada del parto pero el coche no arranca lleva mil siglos varado en la miseria obsoleta de la alopecia congénita esperando sobre el acelerador una milagrosa mano vestida de rosas frescas y esperanza en el jardín secreto de nuca.
Varado (Foto C.Sandre, 2018 {Lima, Perú})

ACRIDIDAE GIGANTE

La langosta gigante entró por la ventana del piano imaginario reptando y volando envuelta en una nube de oro con el cabello de Jack Torrance a rastras en sus patas mecánicas y sus alas caían sobre un conservatorio de ángeles con toda la miseria a cuestas sobre el asiento de los ojos vacíos y el órgano del topo duro huía por la barbacoa manteniendo el fuego del pasado donde asar la lluvia a solas en encarnizada lucha fraticida formaba muebles imaginarios y un amigo sin rostro llamado Piedra. Fue expulsada hacia otro condominio por el niño bárbaro europeo atrapado en la contaminada costa de Lima. Tiempo después sobrevino una hambruna en el campo de concentración Nº 39 y el diablo continuó fumando tranquilo en una esquina cuarteando su piel negra de serpiente bajo una obsoleta constelación de cables.