Ir al contenido principal

Mátame Ahora que Soy Niño

Zapatilla con cabeza de plastilina
en su jaula de neones
como dorso en los sonidos
de alguna piel pálida
a la espera de la nada
viniste tú moviola de frambuesa
tu pie blanco cuajada dulce en mis labios
de grifo atormentado
como un tractor enterrado bajo la arena
palpitando su rosa de piedra
en conserva la partitura del concierto
rugiendo dentro de mi armario
cuando mi corazón vive en un jardín
tan lejos de la chimenea de mi cabeza
hay una mujer detrás de estos versos
como un espejo de sal
que me atormenta
pero te ruego entre lágrimas
mátame ahora que soy niño
y aún creo en ti.


Comentarios

  1. Me gusta mucho el poema, la lúcida emoción que transmite y ese perfecto remate en los últimos versos.

    Mi felicitación, Cristián.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Rosa Marzal, tu presencia deja un perfume indeleble en el sumidero de mi blog
    y no sabes cuánto es necesario después de publicar "Giñar Coca Cola"...

    Ahora todo huele a Rosa...
    Gracias.
    Abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

ACRIDIDAE GIGANTE

La langosta gigante entró por la ventana del piano imaginario reptando y volando envuelta en una nube de oro con el cabello de Jack Torrance a rastras en sus patas mecánicas y sus alas caían sobre un conservatorio de ángeles con toda la miseria a cuestas sobre el asiento de los ojos vacíos y el órgano del topo duro huía por la barbacoa manteniendo el fuego del pasado donde asar la lluvia a solas en encarnizada lucha fraticida formaba muebles imaginarios y un amigo sin rostro llamado Piedra. Fue expulsada hacia otro condominio por el niño bárbaro europeo atrapado en la contaminada costa de Lima. Tiempo después sobrevino una hambruna en el campo de concentración Nº 39 y el diablo continuó fumando tranquilo en una esquina cuarteando su piel negra de serpiente bajo una obsoleta constelación de cables.

LA DAMA DEL BANCO

La caspa sobre la fuente nazi del yogur con seda de zapato adormece el sueño quemado en el maizal mil aliens se tuestan en ganaderías cubriendo sus ojos vendrá el libertador con su vara de muerte deshecha en hongos y abrirá una dulce mujer de piel esmaltada y mirada de zinc vestida de flores sobre un banco de brasas y circos al norte de la tierra del dragón en el país de las liebres rosa fresca recién nacida de las montañas ahuecando el universo de las posibilidades en la respuesta pálida del crepúsculo gemía el astral la oscuridad obscena como un cadalso de inusitada equidad para vaqueros sin corona y ladrillos somnolientos colgados del mágico y boscoso telón de un tiempo irrecuperable.

LA MINA DE UN LÁPIZ COMIENZA A RESPIRAR

La mina de un lápiz comienza a respirar en el culo de la funda de un monasterio y son las cuatro y media y las gotas de lluvia se condensan sobre las bragas de una goma Pelikan. Estás muerta como la sal de una antigua loción, dulce como el tambor de una moto en flor, vino el gendarme a traer el sudor de tus pies de mujer. Hay una cena misteriosa en medio de la niebla y un grano en la ceja que se llama José. Si se te ocurre estornudar la vena volará a Fidji y esparcirá tu nombre cristalizado en coral. Hoy es sábado de brisa y en medio del desierto cavo mi propia tumba la tapo con tu párpado no me escuchas no quieres escucharme y por la nuca mentiré, todos sois Danones todos sois manteles hijo putas con corsé.