Ir al contenido principal

Maceta Musical

Maceta musical astro en la sartén Gadafi piñones fritos
lonchas de embutido sobre un vestido de noche con sabor a menta
estoy enamorado de las sombras del culo lombriz atómica
subnormal estertor amandrilado
precaución un ladrillo saliendo

(Previamente publicado en 2014 o 15 en anterior Blog)

Comentarios

Entradas populares de este blog

ACRIDIDAE GIGANTE

La langosta gigante entró por la ventana del piano imaginario reptando y volando envuelta en una nube de oro con el cabello de Jack Torrance a rastras en sus patas mecánicas y sus alas caían sobre un conservatorio de ángeles con toda la miseria a cuestas sobre el asiento de los ojos vacíos y el órgano del topo duro huía por la barbacoa manteniendo el fuego del pasado donde asar la lluvia a solas en encarnizada lucha fraticida formaba muebles imaginarios y un amigo sin rostro llamado Piedra. Fue expulsada hacia otro condominio por el niño bárbaro europeo atrapado en la contaminada costa de Lima. Tiempo después sobrevino una hambruna en el campo de concentración Nº 39 y el diablo continuó fumando tranquilo en una esquina cuarteando su piel negra de serpiente bajo una obsoleta constelación de cables.

LA MINA DE UN LÁPIZ COMIENZA A RESPIRAR

La mina de un lápiz comienza a respirar en el culo de la funda de un monasterio y son las cuatro y media y las gotas de lluvia se condensan sobre las bragas de una goma Pelikan. Estás muerta como la sal de una antigua loción, dulce como el tambor de una moto en flor, vino el gendarme a traer el sudor de tus pies de mujer. Hay una cena misteriosa en medio de la niebla y un grano en la ceja que se llama José. Si se te ocurre estornudar la vena volará a Fidji y esparcirá tu nombre cristalizado en coral. Hoy es sábado de brisa y en medio del desierto cavo mi propia tumba la tapo con tu párpado no me escuchas no quieres escucharme y por la nuca mentiré, todos sois Danones todos sois manteles hijo putas con corsé.

A TU LADO

Yo soy quien escudriña la noche del lobo,
quien te muerde la nuca en la niebla
y ataranta tu acuática calavera.
Yo, he estrellado mi nave blanca,
quedando atrapado, enmarañado
dentro de las redes de tu astral telaraña,
pegado al timón del Dios suicidado.
Yo demente, glauco,
eternamente a tu lado.