ROHMERIANA

 


¡Oh, Mujer de hueso luminoso!

Eres delgada como la culpa de los santos,

como el espacio entre dos pensamientos

que casi se rozan.


En tu cintura 

hay una geometría suave de lo intacto,

porque no es el tiempo

quien ha pasado por tu cuerpo,

sino una forma más lenta de luz.


Y por eso tu cuerpo,

delgado y recién nacido,

es una sílaba verde.

Y cada gota que te recorre

lleva el frescor de los limones en la luna.


Porque tu piel es un idioma de frutas

que el verano, solo, recuerda.

Y cada gota de lluvia 

escribe un secreto dulce en tu cuerpo.


Eres madura y adolescente,

tersa y transparente

y cuando deseo morderte

decides ser río,

haciendo perder los bordes al mundo.

















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