POEMA ESTROPEADO


 

No he visto tu rostro, 

ni la luna cortando tu cabello 

en las lámparas que flotan.


No he escuchado tu voz,

pero me rasgas

como un cuchillo de agua verde.


Cada gesto tuyo, invisible,

esculpe la forma de tu misterio.

Naces en la distancia, 

como un dulce caído del sol.


Y yo nado a contracorriente,

porque los ríos suben hacia la luna 

para encontrarte.















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