SUPER WEEN

 







En cada instante que respiro

se desliza una sombra fría a mi lado

pintando los muros bajo el aire dormido.


En el patio la lluvia empieza a caer

y Super Ween planea por el claustro sombrío.


El polvo regresará a mi celda

y yo con la nariz amarilla,

teñida de ámbar y relámpago,

rescataré ese mundo antiguo 

donde el agua silenciosa aclara la madera.


Y entonces vendrá 

ese anciano de traje gastado,

que afina la guitarra con dedos de humo.


Super Ween lo verá primero,

con su luz ácida de limón,

girando en círculos sobre su sombra,

mientras el blues se derrama

como un río espeso.


Y en el portal, 

donde el aire sabe a fresa,

aquel hombre negro se inclina hacia mí.

Su sonrisa tiembla

y sus notas esconden bajo la piel 

un precio húmedo.


Cuando me ofrece el sombrero,

la luz se vuelve polvo

y yo lo miro mojado,

con el agua resbalando sobre mi cráneo.


Y entonces descubro que Super Ween 

ya no vuela a mi lado 

y las llamas no se apagan 

en los ojos azules del anciano.














EL AIRE ENTRE DOS MANCHAS

 



Fuera huele a tierra mojada, 

dentro, a patio que refresca la lluvia. 

La memoria cruje como azúcar húmedo

sobre una tapicería blanca, 

bordada con la pureza de la infancia.


El ascensor no funciona:

tiene ojos de talco

y arrastra un lodo espeso

que huele a sobremesa

de antiguo sábado.


El aire sabe a cobre,

la luz, la sombra

me descentran el camino.


Sólo soy yo

bajo el azul de la cúpula:

el cielo suena a agua limpia

y desprende un olor frío, sagrado.


El mundo es limpio y sucio:

herida perfumada,

jabón manchado de tierra.

Imposible

respirar uno sin tragar el otro.


Dos cucarachas del Júcar

recorren la mesa donde laten los senos

y el viento sopla hacia el palmeral

con un rumor verde

que sabe a verano.


Ella es una casa abierta,

con olor a ropa tendida

y a cuerpos que no se han ido.


Cuando me toco,

el agua borra lo turbio con su música clara.

Y queda mi colonia,

en ese filo entre limpio y sucio

donde tu piel

se lava con la noche.