Dejé sobre la mesa
un puñado de estrellas usadas
y caminé con una escalera en el pecho
atrás en el tiempo a 1985
rodeado de frescor y viento verde
buscando semillas de minutos
en un Planeta Imaginario
donde con ojos de cartón
las marionetas contaban historias absurdas
mitad risa mitad miedo
atrapado en un cuadro sin marco,
me pregunto si estoy despierto
cuando el viento trae olor a libros quemados
y mi bocadillo de sobrasada
se calienta sobre el radiador
soy un niño tan guapo
y mi memoria es tan vívida
como las piedras recuerdan haber sido pájaros
y un jersey de pico rojo con una camisa blanca
oliendo a Brut con la brisa
con la prisa de salir del colegio
y ver toda aquella inquietante tristeza
y a los monstruitos escondidos entre las cortinas
con los que hablaba aquel niño a quien nadie recuerda
aquel niño tan bello con un padre maltratador
sigue aquí con una espada junto al río
náufrago en un mar de recuerdos
sumido en ese abismo de memorias
donde los días antiguos le llaman
y le impiden disfrutar contigo
en esta actual distopía
estúpida y luciferina
caminando siempre solo
hacia atrás en el tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario