LA CRUZ QUE AMÉ

 


Cae la lluvia y la memoria 

las memorias perdón como excrementos contra el agua 

tú ya me comprendes cuando las pupilas te arden 

y te incendias con un recuerdo un rayo verde en el jarro 

mi querida hija de puta que se esconde en mi corazón 

la uva y la vena en mi cabellera perdida por el desagüe 

la sed en las noches de difícil manta

he perdido el viaje y las flautas en el fuego 

la vainilla su tormentosa luz tus pies dónde están tus pies 

tu boca palpitante atravesada por la cruz

que amé.















GÉLIDA

 


Recuerdo cuando en tu pecho desnudo

escribíamos un libro voraz e insaciable

y no conocías la soledad o los despojos 

iluminando los bares y las tabernas 

con tu cabeza refulgente coronada con hiedra y violetas 

ahora ya perdida en un palacio lejano 

llamándote desde un cajón

porque las espinas han crecido en tu lengua 

y un caballo ha comenzado a envejecer en tu boca

apagando aquellos fuegos fatuos 

cuando en la oscuridad se incendiaban los marfiles

arrebatándote la crema de la breva

y la flor abierta y tierna se fue cerrando como un buzo negro 

petrificando cada célula de tu sangre 

como una melodía gélida demasiado helada

para un niño como yo.












TRIBULETE

 


Había un hombre dentro de un papel de periódico deshaciéndose en titulares mojados, bebiendo la gaseosa de sus ojos alma estrecha como un canuto de parchís lavaba sus mentiras enalteciendo a Mohamed el castor y las horas se le pegaban en la lengua para propagar la doctrina del gobierno aprendiendo lemas palabras y palabres hasta que un nuevo viento sopló del norte y sus huesos crujieron derrumbándose sobre un apaisado acordeón donde la noche llora.












INDOMABLE

 


El ángel de la muerte pone flores en los zapatos 

y tú apareces desnuda envuelta entre cardos

tus pedazos se cambian en una escala inadecuada 

esparciéndose por el vacío 

desde entonces he continuado yo solo mi camino 

pero sigo amándote mientras el avión cae 

humedeciéndose en la lluvia 

y cuando pienso en ti

enrollo mis venas como una ramita de canela

te busco de taberna en taberna 

siguiendo tu estela por los porches húmedos 

hallando tu nariz en los puentes colgantes 

tu cabellera sobre las paredes agrietadas

tus pies trepando por mi cama de franela

y una multitud aplaudiendo impresionada

porque mis rodillas no se doblan

me sostienen indomable

ante el viento gélido del fin de los tiempos.
















TENGO DOS EN MÍ



Las corbatas fragantes

ondean entre el humo del piano

donde el alma se pierde

quemando la vida

riendo sin boca

sobre la hierba púrpura.

Quisiera ser nada

pero tengo dos en mí 

crepitando bajo una lluvia blanda 

tratando de sobrevivir

en este tiempo helado 

que sabe a alambrada.















Siento Que Voy a Matar a Alguien

 


Siento que voy a matar a alguien

cuando las estatuas estornudan pétalos de humo

y subo una escalera de yogures

hasta perderme en el vacío.

Siento que voy a matar a alguien 

cuando escupo en mi sombrero de mendigo

donde cultivo estrellas

y el rey de las moscas se sienta en mi lengua

sujetando una vieja escopeta.

Siento que voy a matar a alguien 

cuando tu piel lleva escritas las mentiras del mundo 

y un esqueleto silba tangos en la niebla.















REGALAR MARIPOSAS



La mariposa nace y muere,

se transforma,

tiene los miembros cambiados de sitio,

pero un gladiador en el oído 

me despierta de golpe

en la puerta de un volcán,

para ver si encuentro mi reino perdido,

amaneciendo en extraños levantes

para regalar mariposas 

a una mujer ausente.