MI HIJO TIENE VEINTICINCO MANOS





El obeso en el palmar se cristaliza el cadáver

no entiendo el sentido de la entrada del abecedario

donde dejo mis genitales cada día

decreto del cajón y el féretro del sol

cayendo debajo de mis zapatos

la lluvia ha llegado para quedarse

como Emma acompañada de tormentas y lavanda 

y el viento se convierte en una casa llena de dulces 

me subo a una banqueta 

me convierto en jovencita

la vaca muerta está morreándose

con el hombre vacío

mi hijo tiene veinticinco manos

eso me hundió

me lo imaginé metiéndose 

un templo en la vena

pero yo no tengo hijos

soy un café 

patrocinando este espacio

vacío 

y no tiene solución 

no lograréis darle la vuelta a la vaca

sois muy pocos

cuando Dios ronca

y Biden cierra sus ojos

recreando la serpiente roja

en la noche de Göbleki Tepe.








MEMORIES OF CHILE

 

    La Pálida (La Pandilla de las Chicas Patea Bolas) (En Vivo)


Hace dos años, en Chile,
obnubilado por la canción 
"La Pandilla De Las Chicas Patea Bolas"
busqué a la cantante de "La Pálida" 
para comprar su calcetín mágico a precio inmobiliario.
Fui comiendo esparadrapo y con las sobras
me fabriqué una máscara
donde enterré con honores masónicos
la muerte de una muñeca.
Chile parecía estable y seguro, moderno,
pero su vibración
se expresaba distinta a la de Perú, 
mi nuevo país.
Cuando regresé a España,
hallé mi televisión podrida en los edredones
y hundí mi cabeza en los cenotes
para regalar la escobilla del váter
a la marquesa de la discriminación positiva.
Hoy, mientras miro
pies femeninos en Youtube,
descubro a ignaras marionetas
quemando iglesias en Chile
y una salamandra amarilla
sale de mi pecho
para afeitar el ascensor.
El balde es una nube 
y la vibración del Cristo 
se aproxima divina e imparable
con dos senos en los botes
cortando la lengua de la pirámide ojiplática
surgida entre las ciénagas del Foro de Davos.
La matemática áurea del universo
no reside en ninguna iglesia quemada,
sino en la espiral milimétrica 
de los senos de la cantante chilena,
ambrosía purísima de su pie
perseguida por la serpiente 
de Biden.


















En Chile, 2018

LOS ÚLTIMOS ÁRBOLES

 

               Morite de Amor (C.Sandre, 2019) {Óleo}


Cortar un pie es una casa

con el corazón construido en los urinarios lunares 

borrando nuestras huellas

a través de pátinas y barnices

de un pasado tuberculoso.

No saldría hoy con animales

por haberte consumido a ti 

mientras el poder judicial

escribe camisetas 

en las chepas de los frondosos bosques.

El pueblo lanar

sodomizado con pinturas plastidecor

permitió a las élites 

implantar máscaras en los pimientos

a cambio de los cubos mágicos del Congreso.

Estoy solo

pues nunca supe hallarte en las umbrosidades,

ni seguir la agenda con sandalias de ciempiés

cuando quedamente 

se manufacturan golpes de estado

sobornando televisiones

y talleres psicológicos de bombillas.

Todos somos culpables;

yo mismo

dejé escapar aquella rubia tez 

ocupado en vivir la inexistencia

de unas alas quemando 

los últimos árboles.





ESTADO DE KARMA

 

                                             Bebé Salamanquesa {Foto; C.Sandre}


Sentó su cama en la esquina del ojo
y una gota de luz cortó las pestañas en campanas
evidenciando las ramificaciones del Estado;
vino de perro y marisco pistolero.
Al entrar al baño 
le recibió la risa del demonio
con sus manos floridas 
de bebé salamanquesa
y peinó las cabezas del lápiz 
hasta llenar el pozo de montañas.
¿Dónde perdí mi cartilla de razonamiento?
¿Acaso patinando mi sombra de huésped 
en los coñazos del hambre?
¿A dónde irás cuando el mundo duerme
y el triste jorobado lo ilumina con dos serpientes?
¿A dónde irán los huesos
de aquellos besos sin Emma
y el dulce motor de miel 
de los arcontes 
cuando mueren matando?
A dónde iré sin tu voz, Jesús,
cuando yazco ebrio
en la orilla del infierno.











Nombuko's Victim (Cristián Sandre, 2020) {Oil on Card}


Tantos Amores En La Cabeza y Sólo Uno En El Corazón


           
Ladrón de pana te caza el sexo
la luna fenicia de salamanquesa
portando los cubos mágicos por el Congreso
semilla a cambio del sacrificio humano
para descongestionar las venas agarradas al cielo
y abrir la mesilla de noche
y hallar la cabeza de Gerald Durrell
procurando esnifarla con los pechos al aire
soñados por el diablo.
He comprado mi tumba para prostituirla
y se ha meado una gárgola debajo de mi brazo
porque los hombres no entendemos a las mujeres
y el que se acerca decide no adentrarse más
y cambiar su foto por la de un leproso follador
siempre fiel a quienes abandona
portando una centella dorada
por tantos amores en la cabeza
y sólo uno en el corazón
con el epitafio escrito
en nombre de Emma.













CHOTIS



El recuerdo de los besos marchitos en el pantalón
la polla huyendo por las baldosas
crucé el pasillo y la mujer rubia sin rostro me lanzó su serpiente
posición individual de la muerte
pero finalmente me besó
de manera trascendental
como persona única retocada en el vientre de Dios
sin cara, hundida sin edificio ni efigie
y yo tarareaba; ...una morena y una rubia
de alfombras hechas del betún
con tus arrugas la memoria
que no me engañas Belcebú...
El chotis siniestro dio paso al bosque
al impresionismo de Ravel
en aquel árbol donde me consagré a Emma
y con su mirada de ángel
cristalicé un girasol caído del cielo.


Árbol y Río al Atardecer (2020) {Foto; Cristián Sandre}


IMAGINE NO YOKO


               The Offering / La Ofrenda {(C.Sandre, 2020) Oil on CardBoard}


Cuando somos bípedos en la noria del asfalto
y todo se clama en la cópula
mirando el campamento con ojos de lagarto
caídos de la catapulta
aparece la sagrada escritura del océano
cargando el tiempo y los sueños de nadie
eco en sagradas formas reptantes
por las caderas de alguna diosa minoica
perdida entre las brumas del tiempo
y Clitia danza sobre dos delfines tuertos
para arrebatarme de Emma
y descuartizar la nube
donde guardo el juguete
para destruir el mundo
y sus consignas.